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Por qué no cobramos un porcentaje del diezmo

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Hombre escribiendo en un cuaderno abierto sobre una mesa de madera, con un sobre y un móvil al lado.

En resumen

  1. Brado cobra un plan mensual según el tamaño de la iglesia y un 0 % sobre las donaciones.
  2. La tarifa del procesador de pagos es del procesador; se repercute a coste, sin margen nuestro.
  3. Pregunta a cualquier proveedor: ¿cuánto se queda de cada ofrenda, además de la tarifa del procesador?

Brado cobra un plan mensual fijo, elegido según el tamaño de la iglesia, y no se queda con ningún porcentaje de las donaciones: ni del diezmo, ni de las ofrendas, ni de las campañas. No es un truco de marketing: es una decisión sobre cómo queremos ganar dinero, y vale la pena explicarla.

El dinero es de la iglesia

El diezmo se entrega a Dios, a través de una comunidad, para un fin. Cuando una plataforma se queda con una parte de cada ofrenda, gana más cuanto más da la gente, aunque el producto no mejore. Preferimos que nuestros ingresos dependan de que la iglesia encuentre Brado lo bastante útil como para pagarlo cada mes.

Incentivos que no queremos

Si ganáramos un porcentaje, tendríamos un motivo para empujar a la iglesia a pedir más, a crear campañas de donación o a convertir la ofrenda en línea en el centro de todo. No queremos esa tentación. Con un precio fijo, nuestro interés es otro: que la secretaría ahorre tiempo, que la tesorería cierre las cuentas sin sufrimiento y que la Palabra esté en el centro.

Qué cobramos

Los planes están en la página de precios, en euros y sin permanencia en los planes mensuales: Crecer cuesta 29 € al mes hasta 250 miembros y Edificar (Recomendado) 69 € al mes hasta 1000 miembros y 3 sedes. El plan Red, para varias iglesias, es bajo consulta. Existe además el Precio Fundador, a 24 € al mes. El IVA depende del país y se confirma en la propuesta. En todos los planes, la comisión de Brado sobre las donaciones es del 0 %. Para ver cómo queda en tu iglesia, reserva una demostración.

Un ejemplo para entender la diferencia

Imagina, de forma hipotética, una plataforma que se queda con el 5 % de cada donación. Una iglesia que recibiera 3000 € al mes en donaciones en línea pagaría 150 € al mes solo por ese porcentaje, sin contar la tarifa del procesador. En el plan Edificar de Brado, el precio es de 69 € al mes, y la iglesia puede crecer en donaciones sin pagar más por ello. Las cifras son un ejemplo, no la descripción de ningún competidor: te sirven para que tu iglesia haga la cuenta con sus valores reales.

¿Y la tarifa del procesador de pagos?

Quien procesa el pago, el procesador de pagos, cobra su propia tarifa. Esa tarifa no es nuestra, y Brado la repercute a coste, sin margen. El importe exacto depende del método (tarjeta, MB WAY, un método de pago usado en Portugal, o domiciliación SEPA) y debe confirmarse en las condiciones del procesador. Nuestro principio es mostrar la tarifa de forma visible, para que la iglesia no tenga que descubrirla en el extracto.

Lo que le cuesta a quien cobra así

Seremos honestos: un precio fijo también tiene desventajas. Para la iglesia grande con muchas donaciones, el plan fijo suele salir más barato que un porcentaje. Para la iglesia muy pequeña, el coste mensual fijo puede pesar más que un porcentaje sobre pocas donaciones. La parte que nos obliga a trabajar es la del medio: convencer a las iglesias medianas de que el plan compensa por lo que Brado hace además de las donaciones. Es el reto adecuado.

Preguntas para hacer a cualquier proveedor

  1. ¿Cuánto se queda de cada ofrenda, además de la tarifa del procesador?
  2. ¿Ese importe está escrito en el contrato y en la página de precios?
  3. ¿Qué pasa cuando la iglesia crece: el precio sube con los miembros o con las donaciones?
  4. ¿Puedo exportar los datos de los donantes y de las donaciones si me voy?
  5. ¿Quién se queda con los datos de mis donantes?

La checklist para elegir software incluye estas preguntas y algunas más. Y si tienes dudas sobre recibos y reglas de efectivo, lee la guía sobre límite de efectivo y recibos de donativos.

En resumen

El diezmo llega a la iglesia. Brado vive de planes mensuales, públicos y previsibles.

Índice

  1. El dinero es de la iglesia
  2. Incentivos que no queremos
  3. Qué cobramos
  4. Un ejemplo para entender la diferencia
  5. ¿Y la tarifa del procesador de pagos?
  6. Lo que le cuesta a quien cobra así
  7. Preguntas para hacer a cualquier proveedor
  8. En resumen
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